Casi ninguna reforma termina con el presupuesto con el que empezó. Se abre un tabique y aparece una tubería, decides cambiar el plato de ducha, hacen falta dos enchufes más. Cada uno de esos extras es dinero y casi nunca lleva papel. Apúntalos aquí según salen, con la casilla de si están autorizados por escrito, y sabrás en todo momento cuánto se ha ido en cosas que no estaban.
Lo que apuntes aquí se suma solo allí, así que el gasto total no se cuenta dos veces.

No te puedo decir qué pasa en tu caso, pero sí lo que dice la ley por defecto. En un ajuste alzado, es decir un precio cerrado con un plano acordado, quien hace la obra no puede pedir más dinero aunque suban los materiales o los jornales, y sí puede pedirlo cuando se ha cambiado algo que aumenta la obra y el propietario lo autorizó (artículo 1593). Por eso la casilla de por escrito importa tanto.
Un mensaje o un correo dejan constancia de qué se acordó y cuándo, que es justo lo que falta en una conversación en la obra. Si vale como prueba en un caso concreto ya no es cosa mía decirlo. Lo que sé es que las discusiones caras casi siempre son sobre extras que nadie escribió.
En la práctica se usan las dos palabras. Lo que cambia las cosas no es el nombre sino si el precio era cerrado y si tú autorizaste el cambio. Si vais a tocar bastante el alcance, lo limpio es rehacer el presupuesto con las mediciones nuevas en lugar de acumular quince líneas sueltas.
Pasa continuamente y por eso conviene contar con un colchón desde el principio. La guía de baños es la única de mis fuentes que le pone número: aconseja calcular un sobrecoste del 10 % al 20 %. Aun así, un imprevisto sigue siendo un extra: se mira, se valora y se autoriza igual que los demás.
No. Estas herramientas funcionan sin cuenta y sin correo, igual que la calculadora y los planificadores. Existe una cuenta gratuita, pero es opcional y no la necesitas para nada de esta página.
En el almacenamiento de tu propio navegador, en este dispositivo, y en ningún sitio más: no se sube a ningún servidor, ni siquiera si tienes cuenta. Eso también quiere decir que no lo verás en otro móvil ni en otro ordenador, y que si borras los datos de navegación se va con ellos. Las claves exactas que se usan están en la página de privacidad.
Nada. Estas cinco herramientas son gratis y no tienen límite de uso, porque no cuestan dinero en ningún proveedor: se ejecutan enteras en tu navegador. Lo único de pago que hay en esta web es el Pack de reforma, y no hace falta para nada de aquí.
No, y no puede. Es una manera de ordenar lo que ves y lo que pagas, para llegar a la conversación con datos en lugar de con sensaciones. Quien firme la obra tiene que verla, medirla y responder de ella; lo que aquí ganas es saber qué mirar y cuándo mirarlo.