Hay un día en toda reforma en el que todo está a la vista: los tubos, los cables, las rozas, la impermeabilización. Al día siguiente se alicata y ya no se ve nada de eso hasta la próxima obra. Esta lista es para ese día. Márcala con el móvil en la mano mientras das la vuelta, y sobre todo haz fotos: es la única oportunidad que vas a tener.
La otra lista es para el final, cuando ya está todo cerrado y toca repasar antes de dar el visto bueno.

Cuando las instalaciones están puestas y todavía se ven: los tubos y los cables en sus rozas, los desagües a la vista, el aislamiento colocado. Es decir, justo antes de alicatar, de enfoscar o de cerrar un falso techo. En un baño ese día suele durar poco, así que conviene preguntarlo con antelación.
Eso depende del tipo de obra y de quién la firma, y no me lo voy a inventar. Lo que sí es tuyo desde antes de firmar es la información previa: qué se hace, cómo se determina el precio, cómo y cuándo se paga y la fecha en que se compromete la empresa. Está en la ley de consumidores y lo cuento con su artículo al lado en la página del presupuesto. Si tu obra necesita técnico, licencia o declaración responsable, eso lo cuento en la página de la licencia de obras.
Porque son gratis y porque el día después ya no se pueden hacer. Una foto de la roza con un metro dentro te dice dentro de cinco años dónde puedes taladrar sin cortar un cable, y una foto del desagüe te ahorra picar a ciegas. Es la comprobación con mejor relación entre esfuerzo y valor de toda la obra.
Mirar en el momento en que todo está a la vista es lo normal, y quien trabaja bien lo agradece porque evita discusiones después. La forma también cuenta: avisa de que vas a dar una vuelta, pregunta en lugar de afirmar y apunta lo que veas en vez de decidir sobre la marcha.
No. Estas herramientas funcionan sin cuenta y sin correo, igual que la calculadora y los planificadores. Existe una cuenta gratuita, pero es opcional y no la necesitas para nada de esta página.
En el almacenamiento de tu propio navegador, en este dispositivo, y en ningún sitio más: no se sube a ningún servidor, ni siquiera si tienes cuenta. Eso también quiere decir que no lo verás en otro móvil ni en otro ordenador, y que si borras los datos de navegación se va con ellos. Las claves exactas que se usan están en la página de privacidad.
Nada. Estas cinco herramientas son gratis y no tienen límite de uso, porque no cuestan dinero en ningún proveedor: se ejecutan enteras en tu navegador. Lo único de pago que hay en esta web es el Pack de reforma, y no hace falta para nada de aquí.
No, y no puede. Es una manera de ordenar lo que ves y lo que pagas, para llegar a la conversación con datos en lugar de con sensaciones. Quien firme la obra tiene que verla, medirla y responder de ella; lo que aquí ganas es saber qué mirar y cuándo mirarlo.